JAUME VIDAL

GUANTE DE SEDA, MANO DE HIERRO

La pintura de Nuria Guinovart (Barcelona, ​​1961) está hecha con guante de seda, pero con mano de hierro.

Es lírica, pero utiliza materiales ásperos, poco poéticos, como el alquitrán y el cemento.

Guinovart inscribe en una corriente de sensibilidad artística que cada vez más -sin caer en un ecologismo ortodox- aprovecha materiales de desecho o creados para otros fines. “Puedes utilizar elementos que no son bonitos de entrada, pero que puedes transformar y llevar a tu territorio”, explica el artista.

Con cemento y alquitrán hace diez años que trabaja. La idea le surgió a raíz de un viaje a Italia y de la fascinación que le produjeron las esculturas de cemento que pudo contemplar. Curiosamente, una vez enterados de la naturaleza de los materiales con los que trabaja, se tiende a creer que los cuadros serían objetos pesados, que no podrían colgarse en cualquier pared, pero son de una ligereza inverosímil. Visualmente, la primera impresión es encontrarnos ante una pintura con un tratamiento convencional, pero no es así. Y aquí radica uno de los atractivos de su trabajo, en el que también utiliza líquidos oxidantes, tales como nitrato de hierro o nitrato de cobre, que aportan un cromatismo de procedencia alquímica, con toda la evocación ancestral que puede relacionarse con las reacciones químicas : Guinovart, en busca de su piedra filosofal, pero no para conseguir el sueño del enriquecimiento material, sino para encontrar el oro de la grandeza artística. También incorpora serrín de hierro. La utilización del proceso químico hace que para el artista cada obra sea un misterio, que trata de resolver con un final que se ajuste a sus objetivos, pero en el que es muy probable que aparezca algún elemento inesperado.

De entrada, la forma de elaborar la obra rompe la frontalidad entre el lienzo y el artista, ya que el cemento, que se va secando en pleno proceso de creación, necesita la horizontalidad del bastidor. Este punto de incertidumbre a la hora de conseguir los resultados deseados se expresa en el título de la muestra: Intenciones.

Estilísticamente, es curioso constatar como la pintura de Nuria Guinovart es una singular mezcla de abstracción catalana contemporánea. Encontramos reflejos – sutiles, pero evidentes- de Ràfols-Casamada, Hernández Pijuan o Josep Guinovart.

Los territorios sensitivos que se expresan en sus cuadros son concebidos por el artista como caminos, cuyo recorrido intenta que sea llano. “Me gusta que mis cuadros sean simples, nada rebuscados”, dice la pintora. Un camino que se convierte en un personaje que circula por los universos de la autora.

La exposición se puede visitar hasta el 11 de abril en la galería Ámbit de Barcelona

(Consejo de Ciento, 282).

oxígeno

El aire, el oxígeno, forma parte también de la inexistente pincelada del artista, que utiliza el proceso de oxidación para lograr sutiles materias que, sin tener una referencia concreta, nos hablan del paso del tiempo y sus efectos.

Barcelona, 2015