ARNAU PUIG – 2011

Apreciación subjetiva de Arnau Puig

Las obras de Nuria emplazan al margen de la abstracción porque si bien responden a una actitud gestual, sin embargo no quieren ni pretenden ser abstractas sino representativas de ellas mismas. Vendrían a ser presencias minimalistas (sin los referentes que las significarían directamente) de sentimientos y de sensaciones.

Circulan porque son emanaciones – obviamente porque responden al criterio de ser arte – controladas de los impulsos y actitudes en y ante la vida. Su lenguaje, similar formalmente a las caligrafías, es estricto estenografía grabada en un soporte especialmente receptivo para que conste indeleblemente el disparo personalmente incisivo de quien procede a ejecutarlo. Como cuando el poeta o el enrabietado planta al papel, muro o donde sea, los signos expresivos de sus reacciones ante la realidad.

El hecho de que atestigua que son de absoluta sinceridad estos signos empotrados en los espacios encimentados, son las palabras o frases verbales que como títulos indicativos de orientación perceptiva su ejecutor acompaña las realizaciones matéricas. En esta circunstancia personal creativa, frente al minimalismo conceptual de tradición americana, lo que es plasmado o esgrafiado significa, muestra, más de lo que se percibe, dado que alude al que tras percibido se llega a sentir. La obra está presente y futurible mismo tiempo, se trata y contiene las fisuras gestuales, corporales, el grito que expresa e intencionadamente tira.

Arnau Puig

Critíco de Arte y Filósofo