ALEIX MATARÓ

Núria Guinovart expone cerca del “barco” del cemento

Ayer se inauguró en el Auditorio de Montcada i Reixac una exposición temporal protagonizada por la pintora Nuria Guinovart. La proximidad de la muestra con el famoso “barco” de la empresa cementera Asland, es pura anécdota, pero genera reflexiones interesantes sobre los usos que se pueden dar en la arena gris y la riqueza que puede derivar en la pintura . Guinovart esparce sobre la tela una capa fina de cemento, sobre la que trabaja, hace incisiones e intenta provocar accidentes expresivos.

El artista recuerda que el Auditorio le ha visitado ya dos veces. La primera fue en 2008 con motivo de ser la ganadora del Premio de Pintura Juan Ramón Masoliver 2007. Vuelve cinco años después con su propio discurso pictórico, pero más maduro y consolidado. El artista nos confiesa que el Premio le sirvió para ver que su obra tenía buen recibimiento y le dio alas para seguir adelante, con más seguridad.

Esta reflexión podría parecer errónea por un poeta como Rilke que en su “Cartas a un joven poeta”, detesta la crítica y enfatiza la expresión artística personal más genuina, sin más avales que los propios internos. Pero, para mí los artistas son aún mejores, si son capaces de traducir sus impulsos internos en un lenguaje comunicativo y con empatía con el entorno, sin perder la sinceridad en uno mismo. De modo que el “feedback” de los espectadores y su juicio, sea o no basado en prejuicios, siempre da pistas.

Volvemos a Montcada: Nuria Guinovart ha llevado obra reciente, realizada entre el 2011 y el 2012. Según nos cuenta ella misma, ha dado más peso que en otras muestras, a su incursión en el grabado calcográfico donde juega a traducir la dureza, el tacto áspero y las incisiones sobre el cemento. El material, las texturas y el dibujo lineal son las letras de las pinturas de Guinovart. En el grabado se recubren de un aire más racional.

Pero ha habido evolución en la obra de Guinovart en estos cinco años? Quizás a primera vista nos parecerán bastante iguales. Pero si entramos a comparar, apreciaremos un tipo diferente de líneas: más erosión y castigo en la obra de 2008, más simplificado ahora. Se debe tener en cuenta que el dibujo sobre el cemento no obedece tanto al azar como la guía de un discurso interno del artista, que piensa en una situación, en un sentimiento, una idea. No se trata de esparcir el cemento y rayarlo, sin sentido. El dibujo expresa un estado y el cemento lo potencia con su discurso de grises y texturas.

Detrás del aire natural de las piezas hay un proceso de creación constructiva. Lo que Guinovart tiene claro es que su camino se va haciendo poco a poco, y que no tiene, porque hubo cambios drásticos en su discurso. Pollock siguió siempre un discurso semejante, también, y los cambios se fueron introduciendo poco a poco. Son discursos, quizás generados con nervios diferentes, pero crecidos de forma bastante similar a los árboles: van creciendo a pesar de las tormentas y los rigores del clima y el ambiente. El Auditorio de Montcada está en la plaza del Iglesia, 12.

Aleix Mataró
Crítico de Arte
Asociación Internacional de Críticos de Arte